viernes, 21 de septiembre de 2018

Hay gente con la Primavera en el alma...


Escrito por el Poeta Hamlet Lima Quintana

Hay gente que con solo decir una palabra, 
enciende la ilusión y los rosales,
que con sólo sonreír entre los ojos, 
nos invita a viajar por otras zonas,
nos hace recorrer toda la magia.

Hay gente,que con solo dar la mano, 
rompe la soledad, pone la mesa,
sirve el puchero, coloca las guirnaldas.
Que con solo empuñar una guitarra, 
hace una sinfonía de entre casa.

Hay gente que con solo abrir la boca
llega hasta todos los límites del alma,
alimenta una flor, inventa sueños,
hace cantar el vino en las tinajas
y se queda después, como si nada.

Y uno se va de novio con la vida
desterrando una muerte solitaria,
pues sabe, que a la vuelta de la esquina,
hay gente que es así, tan necesaria.

domingo, 16 de septiembre de 2018

LA EXPERIENCIA DE LA CRUZ, EXPERIENCIA DE AMOR

Escrito por Santiago Agrelo 

Hay palabras que podremos pronunciar como nuevas y como nuestras, sólo si antes las hemos oído pronunciadas como suyas por Jesús de Nazaret: “Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No oculté el rostro a insultos y salivazos. Mi Señor me ayudaba; por eso no quedaba confundido”.

Son palabras que hablan de un crucificado, pero no derrotado; de un vejado, pero no confundido ni humillado; de un muerto, pero no vencido.

Son palabras que hablan de hombres, de muerte y de Dios.

Sólo Jesús de Nazaret puede decir con corazón y experiencia de Hijo amado, con corazón y experiencia de resucitado, la oración del salmista: “Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del abismo, caí en tristeza y angustia. Invoqué el nombre del Señor… El Señor es benigno y justo… Arrancó mi alma de la muerte, mis ojos de las lágrimas, mis pies de la caída”.

Las del Siervo del Señor, las del salmista, las de Jesús, son palabras que podemos hacer nuestras, porque compartimos con ellos la fe, la esperanza y el amor.

Son nuestras, porque el Señor nos ha atraído a él, y nos ha hecho discípulos suyos, y hemos querido caminar con él, cargar con nuestra cruz, seguirle a él, el Hijo, con corazón y obediencia de hijos.

Las de Jesús son palabras nuestras, como nuestros son, porque él ha querido llevarlos por amor, los sufrimientos del Señor, sus heridas, su muerte.

Las de Jesús son palabras nuestras, porque el Señor, por la encarnación, ha querido unirse a nosotros para siempre, y nosotros, por la fe y la comunión, hemos querido unirnos para siempre a él: Nada dice ya él sin nosotros; nada queremos decir nosotros sin él.

Para Jesús y para nosotros, la cruz es escuela y signo de obediencia, de amor, de confianza.

Porque estamos en comunión con él, porque nada suyo nos es ajeno, podemos decir también con él: “Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante; porque inclina su oído hacia mí el día que lo invoco”.

La experiencia de la cruz es para Jesús, para nosotros, para los pobres, para todos los crucificados, una experiencia de amor.

martes, 11 de septiembre de 2018

MAESTRO ARTESANO

El maestro es portador de una vida con mensaje.
Un artífice de sueños.
Un Dador cotidiano de fe y amor.
Un Profeta de Buenas Nuevas.
Un Creador de utopías.
Un Peregrino de horizontes.
Un Cuidador de amores vulnerables.
Un Protector de lo pequeño.
Un Protagonista del continuo milagro.
Un Mediador del diálogo.
Un Compañero de fatigas y alegrías compartidas.
Un Comunicador de vida.
Un Instrumento de esperanza.
Un Sanador de heridas.
Un Cobijo seguro.
Una Palabra comprensiva.
Un Silencio oportuno.
Un Gesto hecho a tiempo.
Un Aliento necesario.
Eduardo Casas