Un espacio para descubrir la presencia de Dios en el desierto de la vida cotidiana...
jueves, 19 de marzo de 2026
San Jose un modo de vivir en servicio y la humildad...
domingo, 15 de marzo de 2026
Curación del Ciego de Nacimiento...
Lee la narración de la curación del ciego de nacimiento, contempla luego las sucesivas escenas, como si el ciego fueras tú mismo y fueras reconociendo tus cegueras:
Ceguera de la posesividad que te hace mirar las personas o las cosas a partir de tu propio interés;
Ceguera que te impide ver más allá de las apariencias de los otros;
Ceguera de la codicia que te mantiene apresado en el deseo de acumular o de triunfar sin límites...
Ponte junto a Jesús, pídele que saque de tus ojos la viga que te impide ver y que pone en tu mirada negatividad, dureza, superficialidad, indiferencia, prejuicios...
Deja que él te los ilumine haciéndolos capaces de ver hasta el fondo, de taladrar la cáscara de la realidad, de descubrir la belleza que se oculta detrás de lo deforme y oprimido, de admirar, a la más pequeña señal, la vida insospechada que apunta en personas o situaciones de las que parece que sólo puede brotar muerte.
sábado, 7 de marzo de 2026
La Samarita : Una Mujer que Tiene mucho que Mostrarnos...
Escrito por Carmen La-Chica (Fuente : Blog RSCJ - España)
El evangelio que nos propone la Liturgia es el de la samaritana ¡una mujer que tiene mucho que mostrarnos!
Nos podemos preguntar si somos personas dispuestas a tener, como ella un encuentro tan íntimo y personal con Jesús. Dejarnos abordar, acoger sus palabras que tocan nuestra fibra más sensible, disponernos a ser cuestionadas en nuestras opciones, etc. Y tras ello, descubrir que hay Alguien que nos ha acogido tal como somos, nos ha valorado, desvelado lo mejor de nosotras mismas y nos revela quién es Él: el restaurador de brechas, el sanador de heridas, el dador de vida y sentido, el Dios Padre y Madre que está deseando derrochar su Amor con nosotras.
Este diálogo de corazón a corazón entre la samaritana y Jesús nos está invitando a hacer otro tanto; ir soltando capas de excusas, prejuicios, justificaciones y preguntarnos: ¿estoy dispuesto a abrir mi corazón y exponerme? ¿qué me hace retenerme, defenderme, protegerme? ¿a qué tengo miedo? ¿por qué no me fío del todo?
Que, como ella, salgamos con el corazón lleno de esa alegría contagiosa y anunciemos a los demás, con nuestra vida, gestos, palabras, que nos hemos tropezado con Jesús y ¡nos ha puesto la vida patas arriba!
¡Feliz Cuaresma, camino hacia la Pascua!
martes, 3 de marzo de 2026
CUARESMA, Tiempo de Vivir Sin maquillaje y Sin disfraz
Escrito por Pedro Huerta -del Blog :Vivir a la intemperie-
Me ha gustado mucho el mensaje del papa León XIV para esta Cuaresma 2026: resulta tan provocador como sensible, porque nos habla desde una vulnerabilidad que incomoda. En lugar de invitarnos a movilizarnos desde posiciones de poder —una tentación constante incluso en la espiritualidad—, nos pide un desarme absoluto. Nos pide, en definitiva, una conversión real.
Hemos pervertido la palabra “conversión” hasta reducirla a un manual de urbanidad espiritual. Nos han enseñado que convertirse es “portarse mejor», como si vivir el Evangelio fuera un simple curso de perfeccionamiento moral o una técnica de autoayuda. Pero la conversión es algo mucho más radical: supone un desplazamiento real de nuestras ideas arraigadas y de nuestros principios inamovibles.
Convertirse no es ser “más buenos» según los estándares del sistema. No es un maquillaje ético, sino la demolición de nuestras murallas defensivas. Es aprender a detectar las idolatrías que hemos aceptado como hogar: el rendimiento como medida del alma, la imagen como sustituto de la verdad y el éxito como anestesia para el sentido. Si nuestra cuaresma no altera el modo en que nos relacionamos con el otro —especialmente con el que sufre—, no estaremos viviendo una transformación, sino un simulacro. La verdadera conversión nos desinstala de nuestra “amnesia espiritual» y nos obliga a mirar de frente la miseria; no como observadores externos, sino como hermanos.
Otro de los disfraces que solemos mantener tras el carnaval es pensar que la paz no es más que una ausencia de conflicto o una “calma chicha” consoladora. Pero esa es la paz de los cementerios, construida a base de silencios cómplices y conciencias anestesiadas. Frente a ella, el Papa nos propone una paz desarmada y nos lanza un desafío directo: “desarmar el lenguaje”. Esto implica renunciar a las palabras hirientes y a las calumnias que lastiman al otro para proteger nuestra parcela de seguridad.
Estar desarmado es renunciar a la necesidad de tener razón, a la obsesión por el control y a la violencia de nuestras certezas. Es entrar en el desierto, vivir a la intemperie, sin “wifi emocional» y sin el escudo de nuestros privilegios. Solo quien se atreve a habitar su propia fragilidad puede anunciar una paz que no sea sospechosa. Necesitamos palabras desarmadas, que no busquen vencer al otro, sino encontrarlo en la intemperie de la verdad compartida.
Si suavizamos las preguntas difíciles para no perturbar nuestra tranquilidad, nuestra travesía cuaresmal será solo una estrategia de supervivencia; un barniz de valores que no incomodan a nadie porque, sencillamente, ya no tienen vida dentro.
El mensaje de León XIV termina con una invitación verdaderamente “desmaquillante”: se nos pide que el grito de los que sufren encuentre acogida, no solo asistencia. Es el momento de preguntarnos si nuestras vidas edifican la “civilización del amor» o si nos hemos rendido definitivamente a la cultura del ruido y la indiferencia.
La Cuaresma es esa pedagogía que primero nos confronta con nuestra nada para luego regalarnos un sentido que el mundo no siempre quiere entender. Toca quitarse el disfraz y levantar el maquillaje. Toca acoger la vulnerabilidad del mundo como único principio de comprensión. Al final, no se trata de salir con éxito del desierto, sino de salir transformados, habiendo dejado en la arena todas las máscaras que nos sobraban.
viernes, 27 de febrero de 2026
La Transfiguración del Señor Invita a Nuevos Caminos...
sábado, 21 de febrero de 2026
Mi Desierto y Mi Conversión - 1er Domingo Cuaresma
Comenzamos
El desierto que nos presenta el evangelista, es tiempo
y lugar de contrastes. En el desierto vive Jesús cuarenta días y vive rodeado
de animales salvajes. Es tentado por satanás y los ángeles le sirven. Así el
desierto, aunque es un tiempo y lugar de apartamiento, no está vacío, está
cargado de presencias.
La conversión también es tiempo y lugar de contrastes.
Se nos anuncia que se ha cerrado ya un ciclo: “el tiempo se ha cumplido”, y a
la vez nos anuncian que estamos en el tiempo del Evangelio. Y así, la
conversión implica el tiempo para
transitar el de la llegada del Reino.
Pero en medio de la experiencia de desierto y
conversión, aparece el Espíritu que impulsa. Lucas nos dice que Jesús va al
desierto bajo el impulso del Espíritu Santo. Jesús ni se resiste al Espíritu,
ni se paraliza ante la dificultad o el reto.
El Evangelio nos está invitando a vivir el desierto y
la conversión. Propone que dejemos guiarnos por el Espíritu Santo al desierto
de Dios, que nos demos un tiempo para que podamos encontrarnos cara a cara y
sin miedo, con todo lo que llevamos dentro de nosotros mismos. Y nos propone,
como a Jesús, que estemos atentos a lo que va pasando a nuestro alrededor, para
que las realidades de hoy provoquen el coraje de responder a los retos que nos
presenten el Espíritu y el Mundo.
Desierto y conversión son presentados como dos
aspectos inseparables de un mismo camino. Una ruta que se transita con la luz
del Evangelio. Todo desierto bien vivido ha de llevar a la conversión. Puede
que nos resistamos a vivir el desierto que nos ofrece Dios por estar afianzados
en nuestros apegos, en nuestras comodidades, en nuestras cerrazones. Y puede
que con ello estemos rechazando la gracia de la conversión, y la salvación.
Que nos atrevamos a salir de nosotros mismos y nos
expongamos a la energía del Espíritu de Dios para que nos coloque en la vida,
libres, convertidos, solidarios, misericordiosos, alegres y esperanzados en la
venida del Reino.
domingo, 15 de febrero de 2026
Los Mandamientos son Leyes del Corazón...
La hermana Joan, se pregunta y se responde ante la novedad que hoy tienen los Diez Mandamientos:






