Escrito por Carmen La-Chica (Fuente : Blog RSCJ - España)
El evangelio que nos propone la Liturgia es el de la samaritana ¡una mujer que tiene mucho que mostrarnos!
Nos podemos preguntar si somos personas dispuestas a tener, como ella un encuentro tan íntimo y personal con Jesús. Dejarnos abordar, acoger sus palabras que tocan nuestra fibra más sensible, disponernos a ser cuestionadas en nuestras opciones, etc. Y tras ello, descubrir que hay Alguien que nos ha acogido tal como somos, nos ha valorado, desvelado lo mejor de nosotras mismas y nos revela quién es Él: el restaurador de brechas, el sanador de heridas, el dador de vida y sentido, el Dios Padre y Madre que está deseando derrochar su Amor con nosotras.
Este diálogo de corazón a corazón entre la samaritana y Jesús nos está invitando a hacer otro tanto; ir soltando capas de excusas, prejuicios, justificaciones y preguntarnos: ¿estoy dispuesto a abrir mi corazón y exponerme? ¿qué me hace retenerme, defenderme, protegerme? ¿a qué tengo miedo? ¿por qué no me fío del todo?
Que, como ella, salgamos con el corazón lleno de esa alegría contagiosa y anunciemos a los demás, con nuestra vida, gestos, palabras, que nos hemos tropezado con Jesús y ¡nos ha puesto la vida patas arriba!
¡Feliz Cuaresma, camino hacia la Pascua!

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