sábado, 2 de noviembre de 2013

Cuando Dios se Invita a Nuestra Casa...

Escrito por   + Fr. Jesús Sanz Montes, ofm -Arzobispo de Oviedo-

(Lucas 19, 1-10)

Leyendo este Evangelio  tenemos la impresión que Dios pasa lista todos los días mirando el elenco que con nuestros nombres tiene tatuado en la palma de su mano. Nuestra vida realmente le importa, y todo lo que hace y propone no tiene otro objeto que nuestro regreso al hogar suyo, nuestra salvación.

Por ese motivo es un Evangelio que nos llena de una serena esperanza. Jesús no ha venido para el regalo fácil, para el aplauso halagador y la alabanza barata de los que están en el recinto seguro, sino más bien “ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido”. Aquella sociedad judía había hecho una clasificación cerrada de los que valían y de los que no. Jesús romperá ese elenco maldito, ante el escándalo de los hipócritas, y será frecuente verle tratar con los que estaban condenados a toda marginación: enfermos, extranjeros, prostitutas y publicanos. Era la gente que por estar perdida, Él había venido precisamente a buscar. Concretamente Zaqueo, tenía en su contra que era rico y jefe de publicanos, con una profesión que le hacía odioso ante el pueblo y con una riqueza de dudosa adquisición.

Jesús como Pastor bueno que busca una oveja perdida, o una dracma extraviada, buscará también a este Zaqueo, y le llamará por su nombre para hospedarse en su casa: “Hoy ha llegado la salvación a esta casa”. Lucas emplea en su evangelio más veces este adverbio, hoy: cuando comienza su ministerio público (“hoy se cumple esta escritura que acabáis de oír” –Lc 4,16-22–), y cuando esté con el buen ladrón, en el calvario (“te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso” ­-Lc 23,43­-).

El odio hacia Zaqueo, el señalamiento que murmura, condena y envidia... no sirvieron para transformar a este hombre tan bajito como ventajero. Bastó una mirada distinta en su vida, fue suficiente que alguien le llamase por su nombre con amor, y entrase en su casa sin intereses lucrativos, para que este hombre cambiase, para que volviese a empezar arreglando sus necedades.

La oscuridad no se aclara denunciando su tenebrosidad, sino poniendo un poco de luz. Es lo que hizo Jesús en esa casa y en esa vida. Y Zaqueo comprendió, pudo ver su error, su mentira y su injusticia, a la luz de esa Presencia diferente. La luz misericordiosa de Jesús, provocó en Zaqueo el cambio que no habían podido obtener los odios y acusaciones sobre este hombre. Fue su hoy, su tiempo de salvación.

¿Podremos hacer escuchar en nuestro mundo esa voz de Alguien que nos llama por nuestro nombre, sin usarnos ni manipularnos, sin echarnos más tierra encima, sin señalar inútilmente todas las zonas oscuras de nuestra sociedad y de nuestras vidas personales, sino sencillamente poniendo luz en ellas? Quiera el Señor visitar también hoy la casa de este mundo y de esta humanidad. Será el milagro de volver a empezar para quienes le acojamos, como Zaqueo, cuando Dios se convide a entrar en nuestra casa para que podamos volver a su hogar.
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Les dejo esta canción para terminar este rato de oración.

Hacer clik en este enlace: http://feadulta.com/images/Musica/Zaqueo.mp3

miércoles, 30 de octubre de 2013

"Hacia una Cultura del Encuentro"


En el espacio de "Conferencias para la vida", desde las 22,30hs compartimos la conferencia del P. Ángel Rossi sj sobre el tema "Hacia una Cultura del Encuentro". La misma se desarrolló el pasado 23 de octubre en la ciudad de Córdoba.

El P. Ángel Rossi citando a Von Balthasar  dijo que el "el amor es sinfónico" es decir, la música de muchos instrumentos que en la medida que se encuentran gestan esta maravilla.  También agregó que "somos seres de encuentro, seres que viven la vida personal a través del encuentro. Incluso casi uno podría definir su vida por encuentros y desencuentros".

A lo largo de la conferencia, el sacerdote jesuita citó en diversas oportunidades la mirada que el Papa Francisco tiene sobre la "cultura del encuentro".

Para escuchar la charla hacer clik en el siguiente enlace:




lunes, 28 de octubre de 2013

"¡Familia, vive la alegría de la fe!”

Texto del Papa Francisco a las Familias...

¡Queridas familias, ¡Buenas tardes y bienvenidas a Roma!

Han venido aquí como peregrinos desde muchas partes del mundo, para profesar la fe delante del la tumba de San Pedro. Esta plaza les acoge y abraza: somos un sólo pueblo, con una sola alma, convocados por el Señor, que nos ama y sostiene. Saludo también a todas las familias que están unidas a través de la televisión y de internet: una plaza que se extiende sin confines.

 Quisieron llamar a este momento “¡La familia vive la alegría de la fe!”. ¡Me gusta este título! He escuchado las experiencias de ustedes, los casos que han contado. Vi tantos niños, tantos abuelos... Sentí la tristeza de las familias que viven en situación de pobreza y de guerra. He oído a los jóvenes que se quieren casar, aún entre mil dificultades. Y entonces nos preguntamos: ¿Cómo es posible, hoy, vivir la alegría de la fe en familia? ¿Es posible o no es posible vivir esta alegría? 

1. En el evangelio de Mateo, hay una palabra de Jesús que nos ayuda: 'Venid a mí todos los que están cansados y oprimidos, que yo les aliviaré'. Muchas veces la vida es pesada y tantas veces trágica, lo hemos apenas escuchado. Trabajar es fatigoso; buscar trabajo es fatiga y encontrar trabajo hoy nos pide tanta fatiga.

Pero, aquello que más pesa en la vida, no es esto, lo que más pesa es la falta de amor. Pesa no recibir una sonrisa, no ser acogidos. Pesan ciertos silencios, a veces aún en familia, entre marido y esposa, entre padres e hijos, entre hermanos. Sin amor, el cansancio se hace más pesado. Pienso en los ancianos solos, a las familias en dificultad porque no tienen ayuda para sostener a quienes en casa precisan de especiales atenciones y cuidados. 'Venid a Mí todos los que están cansados y oprimidos', dice Jesús.

 Queridas familias, el Señor conoce nuestros cansancios, los conoce y los pesos de nuestra vida. Pero conoce también nuestro deseo profundo de hallar la alegría del alivio. ¿Se acuerdan? Jesús dijo: 'Vuestra alegría sea plena'. Jesús quiere que nuestra alegría sea plena.
Lo dijo a los apóstoles, y hoy lo repite a todos nosotros. Así, esta es la primera cosa que quiero compartir con ustedes en esta tarde, y es una palabra de Jesús: 'Venid a mi, familias de todo el mundo --dice Jesús-- y yo les aliviaré para que vuestra alegría sea completa'.

Y esta palabra de Jesús llévenla a casa, en el corazón, compártanla en familia, él nos invita a ir hacia él para darnos a todos la alegría.

2. La segunda palabra, la tomo del rito del matrimonio. En este sacramento, quien se casa dice: 'Prometo serte fiel, amarte y respetarte, en la alegría y en el dolor, en la salud y en la enfermedad, y de honrarte y amarte todos los días de nuestra vida'. En aquel momento, los esposos no saben qué sucederá, no saben cuáles son las alegrías y las tristezas que les esperan. Parten, como Abraham; se ponen juntos en camino. Esto es el matrimonio, partir y caminar juntos, de manos dadas, entregándose en la mano grande del Señor. Mano en la mano por toda la vida y sin hacer caso de esta cultura de lo provisorio que nos corta la vida a pedazos.

 Con esta confianza en la fidelidad de Dios, todo se enfrenta, sin miedo, con responsabilidad. Los esposos cristianos no son ingenuos, conocen los problemas y los peligros de la vida. Pero no tienen miedo de asumir la propia responsabilidad, delante de Dios y de la sociedad. Sin huir ni aislarse, sin renunciar a la misión de formar una familia y traer al mundo hijos.

Pero hoy, santo padre, es difícil. ¡Seguro que es difícil! ¡Por eso, es necesaria la gracia del sacramento! ¡Los sacramentos no sirven para decorar la vida; ¡qué lindo matrimonio, que linda la ceremonia, que linda la fiesta! Eso no es la gracia del sacramento, eso es una decoración y la gracia no es para decorar la vida pero para hacernos fuertes en la vida, para hacernos corajudos y poder ir adelante! Sin aislarse, siempre juntos.

Los cristianos se casan sacramentalmente, porque son conscientes que necesitan el sacramento. Necesitan a este para vivir unidos entre sí y cumplir la misión de padres. 'En la alegría y en el dolor, en la salud y en la enfermedad'. Así dicen los esposos en el matrimonio y rezan juntos y con la comunidad, ¿por qué? Solamente porque es costumbre hacerlo así? No, lo hacen, porque les sirve para el largo viaje que deben hacer juntos, no a tramos, necesitan de la ayuda de Jesús, para caminar juntos con confianza, para acogerse uno al otro cada día y perdonarse cada día.

 Y esto es importante en las familias, saber perdonarse, porque todos nosotros tenemos defectos, todos y a veces hacemos cosas que no son buenas y le hacen mal a los otros. Tener el coraje de pedir perdón en familia cuando nos equivocamos. Hace pocas semanas atrás recordé en esta plaza que para llevar adelante una familia es necesario usar tres palabras, quiero repetirlo, tres palabras: permiso, gracias y perdón. Tres palabras claves.

Pidamos permiso para no ser invasores. En familia: ¿Puedo hacer esto, te gusta que haga esto? El lenguaje del permiso. Demos gracias, gracias por el amor, pero dime tú, ¿cuántas veces al día le dices gracias a tu mujer o a tu marido? ¿Cuántos días pasan sin decir esta palabra?: gracias.

Y todos nos equivocamos, y a veces alguno se ofende en la familia, o en el matrimonio. A veces, digo, vuelan los platos, se dicen palabras fuertes, pero escuchen este consejo: no terminen la jornada sin hacer la paz, cada día. Disculpa y se recomienza. Permiso, gracias, perdón. ¿Lo decimos juntos?: Permiso, gracias, disculpa, usemos estas tres palabras en familia, perdonarse cada día.

En la vida, la familia experimenta muchos momentos hermosos: el descanso, la comida juntos, el paseo hasta al parque o por los campos, la visita a los abuelos, o a una persona enferma... Pero, si falta el amor, faltará la alegría, faltará la fiesta. Porque el amor nos lo da siempre Jesús: él es la fuente inagotable y se da a nosotros en la Eucaristía. Allí en el sacramento, Jesús nos da su palabra y el pan de la vida, para que nuestra alegría sea completa.

3. Y para concluir, está aquí delante de nosotros, este ícono de la presentación de Jesús en el templo. Es un ícono verdaderamente bello e importante. Contemplémoslo y dejémonos ayudar por esta imagen. Como todos ustedes, también los protagonistas de la escena tienen su camino: María y José se pusieron en camino, yendo como peregrinos a Jerusalén, obedeciendo a la ley del Señor; y también el viejo Simeón y la profetisa Ana, también ella muy anciana, van al templo impelidos por el Espíritu Santo. La escena nos muestra este entrecruzarse de tres generaciones: el entrelazarse de tres generaciones,

Simeón toma en los brazos al niño Jesús, en quien reconoce al Mesías, y Ana es representada en el gesto de alabar a Dios y anunciar la salvación a quien esperaba la redención de Israel. Estos dos ancianos representan la fe como memoria.

 Y les pregunto: ¿Ustedes escuchan a los abuelos?, ¿le abren el corazón a la memoria que nos dan los abuelos? Los abuelos son la sabiduría de la familia, la sabiduría de un pueblo, y un pueblo que no escucha a los abuelos es un pueblo que muere. Hay que escuchar a los abuelos.

María y José son la familia santificada por la presencia de Jesús que es el cumplimiento de todas las promesas. Cada familia, como la de Nazaret está insertada en la historia de un pueblo y no puede existir sin las generaciones anteriores. Y por ello tenemos aquí a los abuelos, los abuelos, y los niños. Los niños aprenden de los abuelos y de las generaciones anteriores.

Queridas familias, también ustedes son parte del pueblo de Dios. Caminen felices, juntamente con este pueblo. Permanezcan siempre unidas a Jesús y llévenlo a todos con vuestro testimonio. Gracias por haber venido. Juntos, hagamos nuestras estas palabras de san Pedro, que nos dan fuerza y continuarán a darnos fuerza en los momentos difíciles: '¿Señor, de quién iremos? ¡Tú tienes palabras de vida eterna!'. ¡Con la gracia de Cristo, vivan la alegría de la fe! ¡El Señor les bendiga y María, nuestra Madre, les proteja y acompañe!

Papa Francisco

sábado, 26 de octubre de 2013

El Abrazo que nos Justifica...

Escrito por Mariola Lopez Villanueva -de su Libro: La Voz, el Amigo y el Fuego-

“Dos hombres subieron al templo a orar, 
uno era fariseo y otro publicano”

Cuando hacemos de lo que somos motivo de separación, cuando nos vanagloriamos del servicio bien hecho, del resultado brillante y eficaz; cuando la acción de gracias no es por lo recibido gratuitamente sino a causa de lo que nosotros creemos haber cumplido; cuando nos tomamos tiempo para mirar de reojo la vida del otro  y comparar y creernos mejores...entonces nos estamos cerrando la puerta del encuentro y de la relación  con Dios.

Mientras tanto hay alguien que, en su abajamiento, ni siquiera se ha podido fijar en nosotros.  Su necesidad e indigencia lo mantienen totalmente abierto y presente a Dios. Lo que importa no es su  discurso, las palabras que utiliza, sino la atención que presta al Otro. 

El publicano reconoce el abismo que separa su vida de la voluntad de Aquel ante el que no se atreve a permanecer de pie. 

El fariseo, sin embargo, creía cumplirla y por ir lleno de sí mismo se vuelve vacío de Dios.

El valor de nuestra vida no es algo que nosotros podamos comprarle a Dios, sino que es Él,  el que al decir de nosotros, hace valiosa nuestra persona. Cuando nos encontramos perdidos sin poder nada,  cuando lo único que sabemos pedir es que su amor nos dé la vida que por nosotros mismos no podemos tener y que nos perdone por aquella que hemos frustrado, entonces nos irá haciendo pasar del  “dar gracias por no ser como los demás” a agradecer el sabernos tan débiles y necesitados como cualquiera. Y arrojarnos así, sin defensas, al Abrazo del Único que puede justificar nuestra vida.

viernes, 25 de octubre de 2013

Ejercicios Espirituales en Adviento


En la Casa de Ejercicios Espirituales Mons. Aguirre , en Victoria -Buenos Aires-, estamos organizando:

Ejercicios Espirituales en Adviento

 Desde el Viernes 6 de Diciembre a las 19hs hasta el Domingo 8 a las 19hs

Está destinado a mujeres y varones, adultos y jóvenes -mayores de 20 años-

Acompañados por las hnas. Misioneras Diocesanas

Para informes e inscripción:

TE: 4580-0450 

Enviar mail a: monsenoraguirre@gmail.com

www.casaejercicios.org.ar

Reflexion del P. Angel Rossi -sj- : "La Vida y su Belleza"

Reflexión del P. Angel Rossi -sj-
El tema de hoy : "LA VIDA y SU BELLEZA"...

http://www.continental.com.ar/escucha/archivo_de_audio/las-reflexiones-del-padre-rossi-la-vida/20131025/oir/2001931.aspx