sábado, 23 de noviembre de 2019

Prefiero a un Rey del Universo como es el Crucificado, en el que no hay Doblez sino Bondad y sólo Bondad.


Escrito por Toni Catalá SJ
A otros ha salvado; que se salve a sí mismo

Efectivamente Jesús no puede salvarse a sí mismo, ni lo pretende. Al final del año litúrgico, hoy es la solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, seguimos acompañando a Jesús en su vida de servicio y sólo servicio hasta el final. Jesús no se ha retirado ante la amenaza, se ha implicado compasivamente y eso para él no tiene vuelta atrás (“hasta el tercer día estaré curando enfermos y expulsando demonios”, hasta el final estará aliviando el sufrimiento de su pueblo).

La cruz es el lugar de la verdad, es el lugar que pone en crisis, que juzga toda imagen idolátrica e interesada de Dios, que pone en crisis todo poder y realeza de este mundo. Ante la cruz aparece el sarcasmo, la ironía cruel y mordaz de los magistrados de Israel, de los soldados asalariados de los “reyes” de este mundo y de los “malhechores” que se han instalado en la enajenación que provoca el resentimiento y del odio. Es el momento más doloroso, triste y desolador del relato evangélico. Se nos muestra hasta dónde puede llegar lo peor de la condición humana, de nosotros mismos. Lo peor es la cerrazón del corazón ante la víctima inocente, la incapacidad para ver la bondad, la compasión y la fidelidad del Crucificado.

Jesús se ha vivido desde una experiencia de Dios que le ha llevado a acompañar el dolor y la soledad de las viudas de Israel, que le ha llevado a enderezar, a poner en pie a tantas criaturas encorvadas y asfixiadas, que ha generado espacios de respiro y dignificación para tantas “hemorroisas” y “leprosos” estigmatizados, que ha generado dinámicas de perdón y reconciliación para tanta gente desnortada, pecadora y perdida, perdonando  a tantos Zaqueos, Levis… Jesús no ha pedido nunca nada para sí, ha sido limpio en su actuación, no ha traficado con dolor de la gente, no ha hecho ningún portento para que la gente crea en él, no le interesaba nada lo suyo, sólo la Gloria de Dios y el alivio de sufrimiento. No se lo perdonan aquellos que hacen, que hacemos, de Dios un negocio o un artilugio aparatoso para enmascarar nuestro interés de prestigio, de pavoneo, de tantas y tantas cosas nada limpias…

La cruz pone el mundo al revés. La realeza y el poder están en el Jesús des-vivido por amor. Los magistrados aparecen como cegados e ignorantes, los soldados como pobres hombres imitadores de sus jefes, sólo el “malhechor” que asume su límite y precariedad encuentra salvación. Se entiende que la Cruz moleste y que, como ya hace años nos avisaron los dos grandes teólogos Moltmann (luterano) y Metz (católico), esté desapareciendo del cristianismo y de la espiritualidad de Europa y de muchos mas países...

Mejor mirar a otro lado y que los reyes del universo sigan siendo los ídolos de la Riqueza Insaciable, el Ego Hinchado, la Voracidad Depredadora sobre la casa común… Prefiero a un Rey del Universo como es el crucificado, en el que no hay doblez sino bondad y sólo bondad.

sábado, 16 de noviembre de 2019

"Necesitamos lucidez y Sinceridad con Nosotros mismos, y una Carga Contemplativa que Ilumine nuestro Corazón...


Escrito por Hna Mariola Lopez Villanueva. RSCJ

<<Cuidado con que nadie los engañe>>. 

San Ignacio advierte con frecuencia que pidamos  gracia para ser prevenidos de las tretas del enemigo y, sobre todo, de los autoengaños, mucho más difíciles de detectar.

Ante las realidades que vivimos, los procesos que acontecen en el mundo y la multiplicidad de informaciones e intercambios, necesitamos lucidez y sinceridad con nosotros mismos, y una carga contemplativa que ilumine nuestro corazón. 

Acoger la realidad y proyectar sobre ella la luz del Evangelio y sus modos desarmados. Pedir gracia para leer sus señales y reconocer en qué medida peleamos por nuestras causas o vivimos para la causa de Jesús. Causa que significa asumir el conflicto y el rechazo por defender a los pobres y pequeños, cargar con nuestra ambigüedad – esa mezcla que nos constituye de bien y de mal- y caminar junto a otros, perdonándonos y animándonos mutuamente.

Porque nadie nos quita la vida: la vamos poniendo con Jesús en el regazo amoroso del que no deja un solo instante de cuidarnos.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Estar destinados a la Vida Eterna significa, principalmente, estar muyvivos en el Presente...

Escrito por Alesandro Pronzatto

...Dios es la fuente y el fin de la vida. El creyente que vive con él y por él, después de haber recibido de él el don de la existencia, es arrancado al dominio de la muerte.

Jesús coloca la imagen de un Dios que disputa victoriosamente a la muerte el tesoro que le es más querido: el hombre.

San Pablo,  entra en la misma perspectiva cuando reafirma solemnemente que «el Señor es fiel» y que «Dios, nuestro Padre... nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza».

Pero esta esperanza no puede acunarnos y hacernos dormir en la ilusión y en la pereza.

Estar destinados a la vida eterna significa, principalmente, estar muy vivos en el presente. En efecto, el futuro inmortal de gloria se siembra echando en el terreno fecundo del hoy los gérmenes de «toda clase de palabras y de obras buenas».

Estar encaminados hacia una meta significa ante todo... caminar. Y la brújula que asegura la orientación ha sido puesta por Dios mismo en el corazón de los creyentes y traza dos líneas esenciales: «El amor de Dios» y «la paciencia de Cristo».

El amor de Dios impide que nos perdamos a lo largo del camino. La paciencia de Cristo representa un antídoto contra el cansancio. Esto predicaba Pablo a los cristianos de Tesalónica.


...Esto es, a nosotros.

viernes, 8 de noviembre de 2019

Fiesta de la Inmaculada Concepción:

Escrito por Xavier Quinzá Lleó

El misterio de la Inmaculada Concepción debe llegar a ser nuestro. 

Toda la grandeza de María consiste en esto: la raíz de su ser es Dios, el único contacto que ella mantiene consigo misma es Dios y el único conocimiento que tiene de sí misma es Dios.

María es completamente transparente a Dios, es como una "custodia"  de Dios, no puede hacer otra cosa que conducir a Dios, porque no respira más que Dios.

viernes, 23 de agosto de 2019

Esa Puerta Estrecha a Cruzar es una Vida Compasiva en el día a día...



Escrito por Mariola López Villanueva RSCJ

Las historias en que el Señor se muestra exigente me llevan a presentir la hondura de su amor. Como cuando espoleamos a una persona a quien queremos mucho al sentir que está desperdiciando su vida; la sacudimos para que reaccione y despierte.

Así me parece que hace Jesús cuando nos dice “no sé quiénes son”. ¡Pero si nos lleva tatuados en la palma de su mano, si somos preciosos a sus ojos!

Precisamente por eso, nos quiere despertar, para que no nos alejemos de la puerta que nos abre. Esa puerta estrecha a cruzar es una vida compasiva en el día a día, una manera de estar en ella que vela por los más pequeños, un modo de vivir que no solo invoca a Dios, sino que hace de la existencia una prolongación de su amor al mundo. No solo el celebrar (comer y beber) y el decir (enseñar), sino una praxis compasiva, una manera muy humana de acercarnos a los otros.

¡Hay tanta gente, que sin nombrar a Dios, ni siquiera saber que lo conoce, pasa haciendo el bien y sanando! Para Jesús no cuenta la apariencia sino lo que se juega en el fondo del corazón; sobre todo, cómo nos situamos ante los que consideramos últimos.

sábado, 22 de junio de 2019

Una Escena que Tiene que Tomar Cuerpo en Nosotros...


Escrito por Hna Mariola Lopez Villanueva-RSCJ-

Esta escena tiene que tomar cuerpo en nosotros, injertarse en nuestra manera de mirar y de estar ante las cosas; y configurar los modos en que vivimos la misión. 

Necesitamos pasar de <<despedir>> porque no tememos a <<acoger>> en una precariedad compartida.

De creer que lo que cuenta es sacar adelante lo nuestro, a descubrir que necesitamos el pan de cada uno para que pueda multiplicarse. 

De ofrecerlo por nuestra propia cuenta a experimentar que si podemos repartirlo es porque primero ha sido bendecido y partido por el Señor Jesús. Entonces todos pueden saciarse y aún queda. Con él la vida se vuelve fecunda más allá de nuestras expectativas de cálculo y previsión.

Etty Hillesum confió en la bondad y en la belleza de Dios y la encontró bajo el cielo azul de un campo de exterminio. Allí abrió su rostro, sin ocultarlo, expuesto y ofrecido hasta el final. Estas son algunas de las últimas palabras que nos dejó en su diario antes de morir en las cámaras de gas:

<<He partido mi cuerpo como pan y lo he repartido entre los hombres…, pues venían largas privaciones.

Dios no puede dejar de ser Dios. 

No preguntes cómo definir el amor de Dios; 
pregunta cómo recibirlo. 
No preguntes cómo explicar el amor de Dios; 
pregunta cómo experimentarlo. 
No preguntes cómo entender el amor de Dios; 
pregunta cómo ser transformado por él.

RAYNOR TORKINGTON

sábado, 1 de junio de 2019

"Y yo Estaré Siempre con Ustedes hasta el Fin del Mundo"

Escrito por Hermann Rodríguez Osorio -sj-

Hay personas a las que les cuestan, particularmente, las despedidas. Son momentos muy intensos, en los que se expresan muchos sentimientos que duermen en el fondo del corazón y tienen miedo de salir a la luz y expresarse de una manera directa. Pero, en estos momentos, saltan inesperadamente y sorprenden a unos y a otros... Despedirse es decirse todo y dejar que el otro se diga todo en un abrazo que contiene la promesa de seguir presente a pesar de la ausencia.

Salta a mi memoria, en esta solemnidad de la Ascensión del Señor, la poesía que Gloria Inés Arias de Sánchez escribió para sus hijos, y que lleva por título: «No les dejo mi libertad, sino mis alas». Como ella, el Señor se despide de sus discípulos, ofreciéndoles un abrazo en el que se dice todo y nos regala la promesa de su presencia misteriosa, en medio de la ausencia:

“Les dejo a mis hijos no cien cosechas de trigo 
sino un rincón en la montaña, con tierra negra y fértil, 
 un puñado de semillas y unas manos fuertes
 labradas en el barro y en el viento. 

No les dejo el fuego ya prendido
sino señalado el camino que lleva al bosque
y el atajo a la mina de carbón.
No les dejo el agua servida en los cántaros,
sino un pozo de ladrillo, una laguna cercana, 
y unas nubes que a veces llueven. 

No les dejo el refugio del domingo en la Iglesia,
 sino el vuelo de mil palomas, y el derecho a buscar en el cielo, 
en los montes y en los ríos abiertos.

No les dejo la luz azulosa de una lámpara de metal, 
sino un sol inmenso y una noche llena de mil luciérnagas.

No les dejo un mapa del mundo, ni siquiera un mapa del pueblo,
sino el firmamento habitado por estrellas,
y unas palmas verdes que miran a occidente.

No les dejo un fusil con doce balas, 
sino un corazón, que además del beso sabe gritar.
No les dejo lo que pude encontrar, 
sino la ilusión de lo que siempre quise alcanzar. 

No les dejo escritas las protestas, sino inscritas las heridas.
No les dejo el amor entre las manos, 
sino una luna amarilla, que presencia cómo se hunde 
la piel sobre la piel, sobre un campo, sobre un alma clara. 
No les dejo mi libertad sino mis alas. 

No les dejo mis voces ni mis canciones, 
sino una voz viva y fuerte, que nadie nunca puede callar. 
Y que ellos escriban, ellos sus versos, 
Como los escribe la madrugada cuando se acaba la noche. 
Que escriban ellos sus versos; 
por algo, no les dejo mi libertad sino mis alas...”

 Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de el; sin embargo, algunos todavía dudaron.  Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo». (Mt 28, 16-20)